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Kit Digital: qué entregamos de verdad en una web subvencionada
Taiko Solutions · 17 de septiembre de 2026

Una web de Kit Digital no termina cuando se publica. Termina bastante después, y esa parte casi nunca se cuenta. Si miras solo el resultado, es una web: páginas, textos, fotos, un formulario. Lo que ha ocupado el tiempo está casi todo debajo.
Hace poco pasamos a producción la web de una empresa de servicios profesionales dentro del programa. Este artículo cuenta lo que hubo que hacer más allá de lo visible, porque es lo que separa una web entregada de una web que funciona. Somos agentes digitalizadores del Kit Digital, y lo escribimos desde la experiencia de ese proyecto, no como guía del programa: plazos, cuantías y convocatorias cambian, y para eso está la información oficial.
El correo y los registros DNS
Es lo que más se olvida. Cuando una empresa envía correos (una newsletter, un aviso de suscripción, la respuesta a un formulario) desde su dominio, los servidores de correo del destinatario comprueban si ese envío es legítimo. Esa comprobación se apoya en registros DNS del dominio, los conocidos SPF, DKIM y DMARC, que declaran quién está autorizado a enviar en nombre de la empresa.
Si esos registros no están bien configurados, los correos no fallan con un error visible: acaban en la carpeta de spam, o directamente no llegan. La consecuencia práctica es la diferencia entre tener una lista de suscriptores y tener una lista de suscriptores que no recibe nada. Nadie lo nota el día de la entrega, porque la web se ve perfecta. Se nota semanas después, cuando alguien pregunta por qué nadie contesta a la newsletter.
Configurar esos registros no es complicado, pero exige acceso al panel donde se gestiona el dominio, y ahí empieza el primer problema: en muchas pymes nadie sabe a ciencia cierta dónde está registrado el dominio ni quién tiene las claves. Es el mismo problema de “saber dónde vive cada cosa” del que hablamos en copias, monitorización y nube para una pyme.
Rescatar los textos antes de que caduque el dominio anterior
En este proyecto nos encontramos con que los textos de la web antigua solo existían en esa web, y el dominio anterior estaba a punto de caducar. Nadie tenía copia. Hubo que recuperar el contenido antes de que desapareciera, porque una vez caducado el dominio, el contenido se pierde con él.
Es más habitual de lo que parece. Las webs se encargan una vez, se publican y se olvidan; los textos viven en el gestor de contenidos del proveedor y no en un documento que la empresa guarde. Al migrar a una web nueva, el primer paso es comprobar qué contenido hay que conservar y dónde está realmente.
El email de bienvenida y el pack de descarga
La web incluía una suscripción, y quien se suscribe espera recibir algo: un correo de bienvenida y un pack de descarga. Había que montar ambas cosas y comprobar que el circuito completo funcionaba, desde que alguien rellena el formulario hasta que el correo llega a su bandeja de entrada.
Aquí se unen los dos puntos anteriores. Un email de bienvenida bien diseñado no sirve de nada si el dominio no está configurado para que llegue. Por eso conviene probar el flujo entero con una cuenta real, no dar por bueno que “el formulario envía”.
Un pase a producción sin sorpresas
El último trabajo, y el menos visible, es coordinar el pase a producción para que el cambio no pille a nadie con la web caída a media mañana. Implica decidir cuándo se hace, avisar a quien corresponda, tener claro qué se cambia (DNS, alojamiento, redirecciones) y comprobar después que todo responde.
Una web que se despliega bien es una web de la que nadie se acuerda al día siguiente. Esa es la señal de que el pase fue correcto: que nadie notó nada.
Lo que hay que tener documentado
Nada de esto sale en el folleto de la subvención, pero es lo que hace falta tener documentado cuando toca justificar. Lo hecho debajo de la web (qué se configuró, qué se rescató, qué se probó) es parte de lo entregado, aunque no se vea en pantalla. Si el proyecto no deja constancia de ello, queda como un trabajo invisible.
La pregunta que conviene hacer
Si estás en un proyecto de Kit Digital, una pregunta te puede ahorrar disgustos: quién se encarga del correo y del DNS. Suele ser el hueco. El proveedor de la web asume que lo lleva la empresa, la empresa asume que lo lleva el proveedor, y el correo se queda sin configurar.
Pregúntalo al principio, no al final, y deja por escrito quién hace qué. Es lo mismo que defendemos en cualquier proyecto: lo que se da por supuesto es lo que falla. Si quieres ver cómo planteamos una web, puedes leer sobre nuestros portales web y cómo trabajamos, o escribirnos desde contacto.

