Un briefing cada mañana
Antes de empezar, cada uno recibe lo que importa del día: reuniones, tareas que vencen y lo que ha cambiado desde ayer.
Trabajamos en ciclos cortos, dejamos por escrito cada decisión y te enseñamos las horas de cada tarea mientras trabajamos. Así sabes siempre en qué punto está tu proyecto, qué viene después y cuánto queda.
El mismo recorrido para cada proyecto, sea una aplicación nueva, una integración o la mejora de algo que ya tienes.
Antes de la primera reunión repasamos lo que ya sabemos de tu empresa, para no preguntarte lo que podemos averiguar. En la reunión no te pedimos una lista de requisitos: te pedimos que nos enseñes cómo trabajáis hoy, y ponemos cifra a lo que os cuesta el problema.
Te proponemos qué vamos a hacer, por qué y cuánto cuesta, en euros y sin letra pequeña. La recibes como un documento web que consultas con tu cuenta, siempre en su última versión y con las anteriores a mano.
Trabajamos en ciclos de una semana: el lunes decidimos qué entra, el viernes repasamos qué ha salido. Entregas pequeñas que puedes probar desde el principio, en lugar de una gran entrega al final.
Cada proyecto tiene su documentación viva: decisiones, reglas de funcionamiento de tu negocio y por qué se hizo cada cosa. Lo que se decide no depende de que alguien se acuerde.
Cuando la aplicación está en marcha, seguimos a tu lado con una bolsa de horas, seguimiento semanal y una revisión mensual de tus servidores. Sabes en todo momento qué se ha hecho y cuánto queda.
Reuniones
Dentro del equipo hacemos una diaria corta, una reunión el lunes para abrir la semana y otra el viernes para cerrarla. Cada mañana, el orden del día llega preparado con el contexto: qué hay ese día, qué ha cambiado y qué vence, para que la reunión sirva para decidir y no para ponerse al día.
Las reuniones con tu equipo se graban, se transcriben y se convierten en un acta con lo que se decidió y lo que queda pendiente. Las tareas que salen de ahí pasan directamente a nuestro sistema, con responsable y fecha.
Así es nuestra semana
Lunes. Abrimos el sprint y decidimos qué entra esta semana.
Cada día. Diaria corta con el briefing de la mañana delante.
Viernes. Cerramos el sprint: qué está terminado, qué pasa a la siguiente semana y por qué.
Siempre. Todo lo que llega, por correo, teléfono o mensaje, se convierte en una tarea con responsable.
Portal de cliente
Cada cliente tiene su cuenta en nuestro portal. Ves lo mismo que nosotros sobre tu proyecto, sin tener que preguntarlo.
Qué está pendiente de tu aprobación, qué está aprobado, qué está en marcha y qué se ha terminado.
Te enviamos cada tarea de mantenimiento con su estimación. La apruebas o nos pides una aclaración. Si la estimación sube, te la volvemos a pedir.
Horas estimadas y realizadas de cada tarea, el saldo de tu bolsa y un aviso cuando queda poco.
Propuestas, informes y presentaciones del proyecto, siempre en su versión vigente.
Te proponemos un precio claro antes de empezar. Mientras trabajamos, ves las horas estimadas y realizadas de cada tarea, y el saldo de tu bolsa de mantenimiento.
La IA en nuestro día a día
Antes de proponerte IA en tu empresa, la usamos en la nuestra. Lo que funciona, lo sabemos por experiencia; lo que no, también.
Antes de empezar, cada uno recibe lo que importa del día: reuniones, tareas que vencen y lo que ha cambiado desde ayer.
Las reuniones se graban y se transcriben, y la IA prepara el acta. Una persona la revisa antes de darla por buena.
Cuando la IA nos ayuda a desarrollar en FileMaker, primero lee la solución entera y entiende quién llama a quién. Después propone.
Pocas, y las aplicamos siempre. Son las que hacen que un equipo pequeño pueda llevar muchos proyectos sin que se pierda nada.
La IA propone y prepara; borrar, facturar o enviar algo a un cliente lo confirma alguien del equipo.
Las tareas, las horas y las bolsas viven en un único sistema. Lo que ves en tu portal sale de ahí, no de una copia.
Una tarea o un comentario solo aparece en tu portal cuando lo publicamos a propósito. Lo interno se queda dentro.
Si algo entregado falla o hay que ampliarlo, abrimos una tarea nueva enlazada a la anterior. Así el historial cuenta lo que pasó de verdad.
La primera reunión sirve para entender cómo trabajas hoy.